Changuinola, Panamá. 8:00 de la mañana de un Sábado. Estación de autobuses. Diez u once niños a mi alrededor...corren, se rien... En su mayoría arrastran una cajita de madera, con cosas dentro...¿serán sus juguetes? NO. Con solo una palabra de sus bocas sabes que no. Lo sabes cuando escuchas "Limpia, limpia..."
Son limpiabotas. El más mayor de ellos debe tener unos 12 años. El más pequeño...prefiero ni pensarlo. Son todos indígenas. Sin excepción.
Me llama la atención uno de ellos. Es un muchachito de unos 10 años. Tiene el labio hendido...y los zapatos más relucientes que yo haya visto jamás. Parecían de charol, de lo que brillaban. Se recorria toda la estación: "Limpia, Limpia". Su empeño era admirable...si uno no pensaba en su edad, claro.
En un momento, mientras limpiaba a un señor, le escucho hablar con otro limpiabotas:
"Tienes que llevar los zapatos limpios, lo más limpios que puedas, para que ellos vean lo bien que lo puedes hacer...". Todo un empresario el chaval.
Entonces me interrumpe ver pasar al más pequeño de ellos. Arrastrando la cajita tras de si. Y mirando a todo el mundo a los zapatos. Primero los zapatos. Luego la cara, para ver si lanza su oferta...
Y es entonces cuando pienso que, en su mundo, los zapatos son lo que importa...

Nos ha gustado mucho tu post:una ternura cruel, como la de las cajas y los zapatos relucientes de esos niños y, por desgracia, de tantos otros...
ResponderEliminarGracias! Desde luego es bastante cruel... Fue un momento de esos que se quedan agarrados al estómago...
EliminarTremenda la situación de muchos niños a lo largo y ancho del mundo que recorremos. Hay que verlo, y contarlo. Según la ONU hace un año el dinero necesario para acabar con la pobreza en el mundo era bastante menos que el se va a tirar para "rescates"...
ResponderEliminarSaludos!
Es tremendo... Y sinceramente no creo que fuera tan complicado de solucionar... Es una pena que las prioridades sean tan diferentes...
EliminarQué difícil es decir lo que has dicho sin ser demasiado sentimental. Enhorabuena!!
ResponderEliminarGracias! La verdad es que la imagen fue muy impactante... y sentí que debía contarlo...
EliminarHayyyyyyyyyyyyyYY, NO SABES QUE DOLOR ME CAUSA EL NO PODER REMEDIAR ESTA SITUACION; la indignación y la impotencia se mezclan por ser, yo, simplemente un grano de arena que como tantos no conseguimos dominar a las masas de dunas, que se componen de todos estos seres destructivos. Pero, sé que hay muchísimas personas que no queremos un mundo así, eso tranquiliza el dolor, de no poder dar pasos de gigantes para cambiar muchas cosas en nuestro mundo.
ResponderEliminarMe alegra mucho estar en tu blog, besos y disculpen si he chillado.